Cada 14 de febrero se vive de forma diferente entre los padres con niños que tienen cardiopatías congénitas. Mientras la mayoría de gente en este día regala flores o chocolates por San Valentín, ellos luchan por la salud de sus bebés y están pendientes de comprar medicinas, ir al médico y no descuidar los tratamientos.

Hoy se recuerda el Día Internacional de Cardiopatías Congénitas. Esta enfermedad se caracteriza por los problemas estructurales y de funcionamiento del corazón.

Aparece durante el embarazo; pero la mayoría de casos son detectados luego del parto. La Organización Mundial de la Salud calcula que cada año nacen unos 276 000 infantes con alteraciones del corazón y de los vasos sanguíneos, que se producen por defectos en su formación durante la gestación.

Existen cerca de 30 tipos de cardiopatías, con afectación en válvulas, arterias, vasculatura pulmonar y en el tamaño y funcionamiento de aurículas y ventrículos. Miles de pequeños nacen con esta condición, cuyo tratamiento requiere de cirugías paliativas de alto riesgo, con las que se busca permitir su desarrollo hasta que se les pueda hacer otros tratamientos o intervenciones quirúrgicas.

Ecuador no es lejano a esa realidad y existen miles de niños con esa condición. Viviana Ordóñez es parte de Corazoncitos Guerreros, una agrupación que reúne a padres de diferentes provincias del país, cuyos hijos sufren ese mal.

En un chat de Whatsapp, ellos están pendientes de cada uno de los niños. Preguntan si ya se realizaron los chequeos, si tienen medicinas, si acudieron a los tratamientos o simplemente si necesitan cualquier clase de ayuda.

El hijo de Ordóñez se llamaba Felipe y nació el 14 de enero del 2013 en Loja, sur del país. Comenzó a sufrir complicaciones cuando cumplió el quinto mes. Primero vomitaba la leche que consumía.

La situación empeoró cuando su pecho se hinchó porque se agrandó su corazón. Lo llevaron a varios hospitales, pero una fundación internacional que vino a Guayaquil dio con el diagnóstico de hipoplasia del ventrículo izquierdo.

Presentaba dificultades para hablar y comenzó a caminar a los dos años y medio. Finalmente, murió tras enfermarse de gripe, el 10 de abril del 2016. “En Loja estuvo 21 días internado en una clínica, pero no aguantó el corazón. Los resfriados para él eran muy fuertes”.

Con tristeza y tras seguimientos que hace la organización, Ordóñez contó que la semana pasada murió un bebé, de días nacido, en un hospital de Guayaquil, por una malformación en el corazón.

Por ese tipo de hechos se conformó el grupo Corazoncitos Guerreros. Su objetivo es que en la Asamblea Nacional se tome en cuente la Ley Cardio, para garantizarles una atención integral. “Queremos que nuestros hijos puedan luchar en condiciones dignas, en un entorno que apoye su desarrollo”.

Como parte de esa norma se busca que en el país haya suficientes profesionales especializados en esa rama de la salud y que se implemente más infraestructura y tecnología. Asimismo que se suscriban convenios internacionales para ayudar a los chicos que necesitan ser intervenidos en el exterior.

Así es el caso de Francisco, de 16 años. Su madre, Indira Conejo, cuenta que él se fatiga cuando pasa más de una hora de pie. Le cuesta caminar y no puede hacer esfuerzo físico. Lo han sometido a cirugías del corazón desde que cumplió dos meses de edad y utiliza marcapasos. “No tenemos recursos para salir del país”.

Cursa el segundo año de bachillerato. Se le hincha el estómago y para alimentarse necesita carne rica en proteínas, siete huevos diarios y leche de almendras. Con frecuencia tiene dolores del pecho y las piernas. Como parte del tratamiento necesita un medicamento que cuesta USD 250. “Por esta situación se disminuye en su estado de ánimo”, cuenta su madre.

Historias similares se viven en el Hospital Baca Ortiz de Quito. Su subdirector médico y especialista en cirugía cardíaca pediátrica, Gerardo Dávalos, manifestó que en Ecuador no hay una estadística clara sobre cardiopatías congénitas, pero con base en las cifras internacionales se puede determinar que entre 8 y 10 de cada 1 000 niños pueden nacer con esta clase de patologías.

“Eso quiere decir que en el país habrá entre 1 500 y 2 500 casos nuevos por año, lo cual impactará en la mortalidad infantil”, manifestó.

A esto se suma que las cardiopatías congénitas son la cuarta causa de muerte infantil.

Ese establecimiento cuenta con la Unidad Cardioquirúrgica que ha operado a cerca de 4 000 niños con problemas cardiológicos en los últimos 10 años. “Recibimos en promedio 300 casos cada año para poder operarlos. Son niños de todo el país, así como del sur de Colombia y el norte del Perú”, manifestó Dávalos.

De otro lado, Mario Rubio, jefe de cardiología pediátrica de ese centro, asegura que cada semana reciben un promedio que varía entre siete y 10 nuevos pacientes. “Eso hace que la demanda sea muy grande y que muchas veces se limite a atender los casos con más urgencias y necesidades de cirugía o pronta reparación”.

Para Rubio, este es un problema de salud pública y la demanda está insatisfecha porque los niños que nacen con problemas cardíacos ni siquiera llegan a tener un diagnóstico adecuado y oportuno que los lleve a un correcto tratamiento.

Fuente: El Comercio

Por Bakan FM

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